domingo, 29 de noviembre de 2015

Una tarde

Es una tarde extraña, el frío tapa al sol. Me lanzo a un viaje interminable que me parece un sueño porque no estoy acá, en el viaje. Estoy en unos ojos que me separan de mi cuerpo y volando sobre la ciudad, el viaje pasa cinematográfico por mis ojos que miran lo que no ven. Y llego, como en un sueño. Bajo en un lugar imposible, como si en la esquina de mi casa apareciese el mar. El mar, el mar me espera en el borde de la ciudad, los besos que son el mar me abrazan y me envuelven, y el sueño termina o empieza, o la realidad cambia. Cierro los ojos y me zambullo en el mar de besos, en los besos de mar, y el mar se lleva el día, las esquirlas del día. Miro perezosa, me entrego al mimo del mar. Miro con los ojos cerrados mi día que se hace jirones y se va como si fuera barro, sudor, ciudad. Ya no queda nada del sueño mugriento del día, estoy desnuda y el mar insiste en besarme, los besos insisten en marearme, y la realidad se llena de luz. Y el sol tapa al frío. Una ola enorme me arrastra, me revuelca. Es una ola onírica y hermosa y me dejo llevar. Dejo que los besos se lleven las formas y los colores, los cuerpos y las cosas. Cuando abro los ojos, o despierto, o sueño, veo los ojos de ella. Y ella me mira, increíblemente me mira y es como si me mirase el sol. “Esto nunca me pasó” –pronuncio-. Y no sé de qué boca salieron las palabras.

4 comentarios:

El Jorobado dijo...

Hermoso. Lo que escribiste y los sentimientos que evocas.

ASZX dijo...

Está bueno poder volcar las experiencias, los sentimientos y las reflexiones de uno también en la escritura, como pocos lo hacen hoy por hoy.
Las palabras son fieles amigas de la tristeza y el dolor, de la felicidad y el consuelo. Siempre estarán allí, esperando que uno mismo las transforme, creando así, una nueva historia.

Anónimo dijo...

Muy bonito... Me encantó y enterneció... Besos... Ana.

Nai dijo...

una torta cualkiera no escribe esto...
se lee bien!
beso

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