Es difícil hablar de ella, se escapa de las palabras. Cualquier cosa que diga después de eso suena vieja, trillada, cansada, vana. Que es como yo me siento (obvio).
La miro, a veces está desnuda. Siempre es perfecta.
La certeza viene siempre como un golpe seco de viento (de viento seco, supongo). La certeza es que ella es el amor de mi vida. De todas mis vidas, en honor a la verdad.
Miro mucho a esa certeza que es brillante y translúcida. Tiene una mancha, una nebulosa.
Ella es mi amor, pero yo no soy el de ella. Sé que es prestada (ella, la felicidad, las dos son prestadas). Lo sé, ya lo sé.
Ya sé que un día voy a estar mirando sus ojos llenos de lágrimas, después su nuca fragante, después el vaivén de su cuerpo mientras se aleja, después su figura que se convierte en un puntito, y después... después espero que se pueda vivir del recuerdo.
Pero ahora. Ahora me ama. Me mira y me dice que me ama y que soy maravillosa. Y yo busco y encuentro el descaro que me permita hacer la vista gorda (que es como yo me siento, obvio).
Entonces juego al siempre con su sonrisa y sus mates y su naricita de poroto. No lo puedo evitar, sueño.
Busco y encuentro el descaro de soñar que habrá un error, una omisión de la burocracia universal. Que ella se va a quedar conmigo. Que siempre. Que no voy a tener que vivir del recuerdo.
Que voy a recordar con ella y que la vida va a ser buena.
Y ella va a ser a veces perfecta, y siempre va a estar desnuda.
6 comentarios:
Lindas palabras... Me gustó tu blog... Me voy a convertir en tu primer seguidora...Besos...
Ana...
viví el presente.
De prestado no vale. Qué esperás para adueñartela??? Vamos!
Suerte!
Pazchi
Ojalá todo te vaya bien... Siempre se puede...
Qué hermoso!!! Te lo robo! :$
me gusta, entiendo y comparto tus palabras.
Publicar un comentario